Artículo de "El Monitor" Nº 56 - 5 de enero de 1917
Don Baldomero Cateura
La patriarcal figura del señor Cateura inclina el ánimo a la veneración;
su majestuosa serenidad, al respeto y cuando habla, su palabra grave, a la admiración.
Se observa en nuestro biografiado tal ordenamiento moral y físico que pocos hombres
causan una impresión de respeto tan profunda como él.
Tan sereno equilibrio es consecuencia de una larga vida metódica, en la que jamás hubo
estridencias, alternativas, privaciones. Una vida serena que ha impreso en don Baldomero
el sello augusto de su bondad.
Después del indispensable aprendizaje mercantil, se estableció por cuenta propia el año 1887,
instalando en la calle de Cristina, 11, de esta ciudad, la Agencia de la Compañía Navegazione
Generale Italiana. Lleno de fe y entusiasmo en los negocios, logró, en poco tiempo,
hacer buenas y muchas operaciones que llamaron la atención de otras compañias, las que
ofrecieron su representación al joven y activo agente, el cual aceptó, tal selección escrupulosa,
las que juzgó más dignas.
Esta escrupulosidad de don Baldomero para admitir los negocios, ha sido estricta norma de conducta
durante toda su vida, con lo que ha adquirido gran crédito, pues todo el mundo concede bondad a las
operaciones por el solo hecho de ser Cateura quién las proponga. con esta actitud de conciencia ha
conseguido además la tranquila placidez de los hombres buenos, esa inestimable fuente de alegría,
desconocida por los que entran con todo como la romana del diablo.
No es de extrañar, por tanto, que a poco de establecido y a más de la italiana con que empezó,
fuese representante de varias compañías francesas, inglesas y españolas.
Siempre fueron bien sus negocios -El mismo lo dice con una satisfacción simpática-, porqué jamás intentó
sacarlos de quicio. La utilidad que buscó fue siempre moderada; por eso no es potentado, si bien
disfruta de una buena posición, que le permite esperar serenamente una vejez, por larga que sea.
En el año 1900 fue nombrado director de la importante Compañía de Seguros Lloyd International
que bajo sus acertadas disposiciones ha logrado un gran campo de acción. De algunas otras
compañías de seguros asume el señor Cateura la representación en Cataluña, operando en
todos los ramos, marítimos, incendios, vida, accidentes, responsabilidad civil, pedriscos, robos, etc.
Desde este mes y años es agente general en Barcelona de la poderosa compañía inglesa de seguros generales
The Excess Insurance Company Ltd.
Secundado admirablemente por el jefe de la sección de seguros don Félix Jordán, ha logrado ver
nutridas las carteras de las compañías que representa.
Pero dónde ha adquirido don Baldomero Cateura una personalidad extraordinaria, ha sido como agente
de aduanas, teniendo sucursales en Port-Bou y Cerbére y en la conservación y fletamento de buques.
Tiene comisiones y representaciones para África, Grecia, Italia, Portugal, Francia, etcétera, etc.,
contando con un personal idóneo que secunda a maravilla la gestión de su jefe.
Entre las comisiones y representaciones que trabaja la casa Cateura, figura la de cereales y harinas,
en la que ha conseguido ser casi la acaparadora, pues despacha el 90 por 100 de los cereales que
entran en Barcelona, llevando abonadas al estado más de 250.000 pesetas por derechos de entrada.
Para este inusitado movimiento, por lo que se refiere a los cereales, cuenta con la representación
de los bancos y las más importantes casas introductoras.
No obstante la anormalidad de las circunstancias, que ha paralizado o disminuido el comercio internacional,
especialmente en el tocante a vías marítimas, las oficinas que en la Rambla de Santa Mónica 5, tiene
instaladas don Baldomero Cateura, son un laboratorio, donde de un modo incesante se trabaja aunque
con el método y el orden que en todo sabe imprimir nuestro biografiado, cuyo lema parece ser: serenidad
de juicio y de acción.
Hoy la gerencia de la importante casa, la lleva casi por entero el apoderado de la familia don
Pablo Cateura y Mañé, hijo de don Baldomero, que, sin embargo de ver lo fielmente que su
inteligente hijo continua su obra, concurre diariamente a la oficina donde con su presencia
alienta y con sus consejos inspira.
Todos sus empleados le quieren y todos sus conocidos le reverencian. Es un alto ejemplo de integridad.
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